fragmento: Hans Fallada (1893-1947), escritor

Un autor clave de la primera mitad del siglo XX con una obra impresionante. Patricio Pron lo recordó en un artículo reciente de “Babelia”. Ediciones Maeva tiene cinco de sus libros en versión castellana. El artículo de la Wikipedia ofrece más información sobre su vida y la bibliografía. En 2017 se ha publicado una nueva biografía en alemán: Peter Walther, Hans Fallada. Die Biographie, Berlín: Aufbau Verlag.

fragmento: Joseph Roth, escritor austriaco (1894-1939)

Cubierta del libro Cartas (1911-1939)

Otro austriaco para este blog sobre escritores (y cultura) de lengua alemana… el recuerdo viene de la mano de Antonio Muñoz Molino en un artículo de Babelia.

Más información sobre el autor y su obra se encuentra en la Wikipedia.

La editorial Acantilado ofrece más de 20 títulos de la obra de Roth en castellano, un número inusual para un solo autor que murió antes de cumplir los 45 años y que subraya su importancia.

Este bloguero hasta ahora solo leyó La marcha Radetzky que le gustó mucho.

FUENTE: ‘El patriota de los hoteles’, “Babelia”, El País, 03/06/17, p. 15

Mirna Funk: “¡Al menos sonreíd a los niños!”

 

Un “text libre” del semanario DIE ZEIT, un exercici de traducción…

Israel tiene una tasa de nacimiento mucho mayor que Alemania. No es de estrañar. Allí los niños forman parte de la sociedad. En Alemania hacen nosa. ¿Cómo puede ser?

Hace un año y medio que soy madre. En Alemania y en Israel. Cada mes vamos y venimos entre Berlín y Tel Aviv. Y cada vez que volvemos de Tel Aviv, la niñera de Etta dice: “¡Se nota que Etta está de buen humor!” Y con eso tiene razón. Y la respuesta del porqué del buen estado de ánimo de Etta es simple: en Israel se reabastece con relaciones personales. Así es como llamo yo el que pasa a 4.000 km de distáncia de Alemania.

Entrando al avión de El Al, la aerolínea israeliana, ya se le saluda amablement. No, no. No solo las azafatas. Todos. Vamos por el pasillo hacia nuestro asiento y realmente todos los pasajeros, al menos todos que son israelíes, le mira a la cara, le sonrien y gritan histérico “¡Chamuda!” Chamuda quiere decir “Dulce”. A ella le preguntan cómo está y a mí qué edad tiene y cómo se llama. Cuando estamos en el aire y la señal luminosa nos indica que podemos desabrochar los cinturones de seguridad ya no tengo que ocuparme de Etta. Se la entretiene. La azafata israeliana se la lleva al brazo y al mismo tiempo sirve a los pasajeros o le muestra la cabina del piloto.  La estudiante de tres filas delante de nosotros le lee de un libro. La señora mayor de cinco filas detrás le cuenta de su infancia en el Israel socialista, mientras Etta está sentada en su regazo.  Los estudiantes de instituto que han estado de excursión a los campos de concentración en Alemania y ahora vuelven a la tierra prometida se hacen selfies con ella. Y yo? Puedo comer con calma y leer y mirar por la finestra. Nadie me llama “¡Preocúpese de su niño, està caminando por el pasillo y molesta a los otros pasajeros!” Cuando salimos, todos se despiden de Etta, le tienden la mano y la besan en la mejilla.

Y lo que empieza en el avión simplemente continua en Tel Aviv. Sea que estamos paseando por la ciudad y los transeúntes que nos vienen de cara reaccionen a la vista de ella con señas alegres o sonrisas encantados o sea que estamos sentados en cafés o restaurantes. No estoy sola con Etta. No me dejan sola. Ni cuando quiero comer con tranquilidad y la camarera se lleva Etta para mostrarle la cocina y el almacén, de modo que puedo masticar mi cruasán tranquilamente, ni cuando Etta deambula y no me encuentra. El restaurante se preocupa de ella. Los clientes se la ponen en el regazo o la cogen de la mano y después de su excursión la devuelven a nuestra mesa. Y cuando hacen eso, no reaccionen molestos o escandalizados por la manera que dejo correr mi hija, no, comentan que es muy mona y charlan. Cuando estamos en Tel Aviv, Etta sonríe más, parlotea más, corre libremente y se sienta despreocupada en el regazo de personas que ha escogida ella. Y se queda sentada allá y escucha las conversaciones.

La Alemania oscura

De vuelta en Alemania sonríe a todos los que encuentra en la calle y espera que le saludan tal como lo conoce de Tel Aviv. Pero nadie reacciona a ella. Nadie reacciona cuando se acerca a los transeúntes, se planta delante de ellos y hace señas. Los transeúntes alemanes simplemente continúan. Sin una reacción, sin una mirada. En el “Kindercafé” [café para niños] de Prenzlauer Berg le deja correr a Etta de tal manera como en Tel Aviv, pero ninguna de las madres asentadas, que lo habrían de saber mejor, interactúa con ella. Ninguna la mira, ninguna le habla, ninguna se la pone en el regazo y le da un trozo de gofre cuando ella lo pide. La mirada rígida sin relacionarse solo desaparace cuando se trata del niño propio. Y a veces ni en ese caso.

Hace poco fuimos al museo, Etta y yo. La deje correr allá también. Etta hizo sonidos. Es un ser humano. Y seres humanos comunican con sonidos. Y porque niños son seres humanos se los siente. Etta prefiere gritar “Dideldidideldidideldi” o “Graaaagraaa”, a veces “Wuawau” aunque no haya ningún Wauwau [perro]; simplemente porque le gustan los perros y le gusta decir “Wauwau”. Desde le enseñé como hacen los leones, le gusta imitar en público a los leones. En el museo en todo caso hizó algún de sus tonos favoritos y un visitante vino hacia mí, me miraba molesto y gritó: “Coge su diablillo y váyase al parque infantil. Eso es un museo! ¿No se da cuenta que molesta a todos?”

Naturalmente no me fui del museo, y tampoco no marcho del restaurante cuando los clientes me piden de cuidarme de mi hija, que está en su mesa y que levanta los brazos. No se da cuenta que quiere sentarse en su regazo, pienso en esos momentos. A veces lo digo. Entonces los comensales alemanes me miran con asco. Cómo? Su? Niña? Quiere? Estar? En? Mi? Regazo? Sí, no es maravilloso? Esta niña le escogió a usted y quiere entrar en una relación con usted.

Tasas de nacimiento diferentes

Israel tiene la tasa de nacimiento más alta del mundo occidental. Allá una mujer tiene 3,1 niños de media. En Alemania son solo 1,7. Y tan solo porque en los últimos años han nacido más niños. Por eso ha subido. Durante mucho tiempo era 1,5. En Israel no solo nacen tantos niños porque sea alguna obligación bíblica, sino porque relacionarse con niños en la sociedad es tan normal, que no et dejan solo con eso como en Alemania. Niños son simplemente bienvenidos y no molestan. Da igual dónde. Son la normalidad, no la excepción.

En los días después de Tel Aviv, Etta siempre cae en una mini-depresión y yo con ella, porque todos nos pasan como robots. Al inicio ella aún sonría y hace señas con muchas ganas, pero como que nadie reacciona, lo deja después de algunos días.

Hace una semana pasábamos por la calle August y un grupo de cinco hombres de negocios nos pasó, y Etta se mareó con la muchedumbre y se cayó. Los hombres se aturaron un momento, miraron un momento hacia el resultado en el suelo y continuaron su marcha. ¿Cómo funciona algo así? ¿Cómo puede ser?

No lo sé. De verdad. Pero me gustaría que el trato cambiara en el futuro. Me gustaría que se toque mi niña. Que se ayude a los pies cuando haya caído. Que se ponga a Etta en el regazo naturalmente cuando señale que lo quiere. Tengo el deseo que se le mire a la cara, se le sonría y se le pregunte cómo está.

Mirna Funk nació en 1981 en Berlín-Este. Trabaja de autora autónoma, escribe sobre la cultura y su vida entre Berlín y Tel Aviv. En 2015 publicó su primera novela, Winternähe [Proximidad de invierno], premiada con el premio de fomento Uwe Johnson 2015 para la mejor opera prima en lengua alemana.

El bloguero-traductor està de acuerdo que se habría de sonreír más a los niños en general y no considerar-los una molestia, pero al mismo tiempo tiene que confesar que no le gustan los padres como Mirna Funk. Cree que les falta consideración para sus conciudadanos si dejan correr y gritar a sus niños pequeños (y no tan pequeños) en todos los sitios. Un museo o la ópera habría de ser un lugar tranquil, igualmente los restaurantes. Al avión permanecer sentado es una cuestión de seguridad, o eso nos dicen. ¿Cómo aprendran los niños los buenos modales si pueden hacer lo que quieren y donde quieren? Y no le gustaría que hombres desconocidos tocaran sus hijas y se las pusieran en el regazo. Francia ha aumentado su tasa de natalidad con políticas sociales como la construcción de guarderías. (En la FUENTE hay una interesante discusión entre los lectores alemanes…)

FUENTE: DIE ZEIT 10/05/2017

Robert Seethaler, escritor austríaco

Robert Seethaler, Der Trafikant [“El estanquero”], 2012, 256 p.

Sinopsis de la editorial:

La historia del joven Franz, de su amor para Anezka y de su amistad con Sigmund Freud en la Viena de los años 30.

Austria 1937: Franz Huchel, de 17 años, deja su aldea natal para probar fortuna en Viena como aprendiz en una Trafik -un estanque de tabaco y periódicos-. Un día se encuentra con el cliente habitual Sigmund Freud y enseguida queda fascinado de el. En el curso del tiempo se desarrolla una amistad única entre los dos hombres diferentes. Cuando poco después Franz se enamora de golpe y porrazo de Anezka, bailarina de variedades, busca el consejo del viejo profesor. Sin embargo comprueba rápidamente que para el psicoanalista de fama mundial el sexo femenino es tan enigmático como para él.  Los dos también se sienten impotentes en vista de las condiciones político-sociales  que se agravan dramáticamente. Y poco después Franz, Freud y Anezka seran arrastrado por el remolino de los acontecimientos.

El bloguero lo leyó después de la recomendación de su hermano. Una buena lectura para un día de reposo.

La siguiente novela de Seethaler, Ein ganzes Leben [Toda una vida] (2014, 192 p.), podría ser aún más “importante” porque ya se ha traducido a diferentes idiomas como el inglés, el italiano y el neerlandés.

Sinopsis de la editorial:

Andreas Egger tiene cuatro años cuando llega a la valle donde pasará su vida, más o menos, nadie lo sabe exactamente. Crece y se convierte en mozo de labranza; de joven adulto entra en una brigada de trabajadores que construye uno de los primeros ferrocarriles de montaña y que con la electricidad también lleva la luz y el ruido a la valle. Llega el día que Egger se encuentra por primera vez con Marie, el amor de su vida, que sin embargo perderá. Solo muchos años después, cuando Egger se pone en marcha en su último camino, está con él otra vez. Y él, a quien el tiempo ha pasado por alto hace mucho, mira con asombro los años que han quedado atrás.

La Wikipedia da esa información sobre el autor (extracto):

Robert Seethaler (*7 de agosto de 1966 en Viena) es un escritor, guionista y actor austríaco.

Seethaler creció en Viena. Tiene un problema de vista congénito (menos 19 dioptrías) y por eso fue a una escuela primaria para niños con deficiencia visual. Vive en Berlín-Kreuzberg y en Viena.

Robert Seethaler fue a la escuela de arte dramático de Viena y actuó en muchas producciones para el cinema y la tele y también en los teatros de Viena, Berlín, Stuttgart y Hamburgo. Los telespectadores lo conocen como el forense “Dr. Kneissler” de la serie Ein starkes Team [Un equipo fuerte; capítulos 25 – 66, 2003 – 2016]. En 2015 salió al lado de Rachel Weisz en el papel de Luca Moroder en la película de Paolo Sorrentino Juventud.

Como escritor publicó entre otras las novelas:

Die Biene und der Kurt [La abeja y Kurt]

Die weiteren Aussichten [Las otras previsiones]

Jetzt wird’s ernst [Ahora en serio]

Der Trafikant [El estanquero]

Ein ganzes Leben [Toda una vida]

Seethaler fue premiado muchas veces y recibió numerosas becas.

 

 

 

FUENTE: Kein&Aber (editorial Der Trafikant); Hanser Berlin (editorial Ein ganzes Leben); Wikipedia (consultado el 05/05/17)

fragmento: Lutz Seiler, “Kruso”

Lutz Seiler, Kruso, 2014 (2017: la traducción), 480 pág.

Otra oportunidad para conocer un autor alemán premiado en lengua castellana. La editorial Anagrama ofrece una sinopsis, también sobre la bibliografia del autor. La revista online Culturamas tiene esa reseña. La reseña elogiosa de Robert Saladrigas de La Vanguardia se puede leer aquí.

FUENTE: “Cultura/s”, La Vanguardia, 1 de abril de 2017, págs. 4 -5.

Natascha Wodin, premio de la feria del libro de Leipzig 2017

Natascha Wodin, Sie kam aus Mariupol [Vino de Mariupol], 2017

Sinopsis:

“Si hubieras visto lo que vi yo” – la madre de Natascha Wodin pronunciaba esta frase muchas veces, pero lo que quería decir se lo llevó a la tumba. Entonces la hija tenía diez años y no sabía mucho más que pertenecía a una especie de basura humana, a un barrido dejado de la guerra. ¿Porqué vivían en un campo de “Displaced Persons“, de dónde vino la madre y qué había experimentado? Solo décadas más tarde se abre la caja negra de su origen, primero un poco y luego cada vez más.

“Vino de Mariupol” es el libro excepcional de un rastreo. Natascha Wodin sigue la vida de su madre ucrania que vino de la ciudad portuaria de Mariupol y que fue deportada junto con su marido como “Ostarbeiterin” (trabajadora del este) a Alemania. Narra de manera opresiva, de intensidad perturbadora sobre el apéndice del Holocausto, una nota de pie de la historia: el trabajo forzado durante el Tercer Reich. Su madre, que de niña presenció el hundimiento de su familia noble durante el terror de Stalin, antes de abordar un barco alemán con destino incierto, sale como a través de un milagro tardío del anonimato, obtiene una cara inolvidable. “Mi pobre, pequeña madre que se volvió loca”, puede decir Natascha Wodin ahora afectuosa, y también los lectores comprendemos lo que se perdió. Que exista ese movedor testimonio oscuro-brillante de un destino que representa otros millones parecidos, es un evento literario.

“Eso recuerda no por casualidad al procedimiento con que W.G. Sebald, el gran artista de la memoria alemán, arrebató las vidas perdidas del olvido.” (Sigrid Löffler en su elogio de Natascha Wodin en la entrega del premio Alfred Döblin 2015 [un premio para trabajos en progreso])

FUENTE: Rowohlt (editorial); DIE ZEIT (para la noticia)

fragmento: el Romanticismo, nuevos libros en castellano

Cubierta de la obra Poesía del Romanticismo

Con la aparición de nuevos libros en castellano sobre el Romanticismo, el suplemento “Babelia” de El País (06/02/2017) ofreció un artículo largo de Ramón Andrés y otro de Enrique Lynch. La Vanguardia también tuvo algun artículo, pero no los ofrece gratuitamente…

La Wikipedia tiene ese artículo sobre el movimiento cultural.

FUENTE: Ediciones Cátedra (portada)